La Terapia de la Integración Sensorial data de la década del 60. Fue creada por Jean Ayres, una terapeuta ocupacional americana, psicopedagoga y defensora de personas con discapacidad.

Ayres comenzó a desarrollar la teoría y técnicas de intervención asociada de integración sensorial en la década de 1950 por examinar la relación entre el cerebro y el comportamiento. Fue para la década de 1960, que la Dr. Ayres reconoció y describió las “discapacidades ocultas” o “disfunción en los procesos de integración sensoriales”, que más adelante se refirió a como Disfunción Integrativa Sensorial.

Su investigación originó la teoría para explicar la relación entre el déficit en la interpretación de la sensación del cuerpo, el medio ambiente y dificultades con el académico o el motor de aprendizaje.

¿Qué es la Terapia de Integración Sensorial?

La terapia de integración sensorial se utiliza como “una clínica marco de referencia para la evaluación y el tratamiento de personas que tienen trastornos funcionales en el procesamiento sensorial”.

Según Jean Ayres, antes de aprender a leer, escribir y calcular, tenemos que dar un significado a lo que vemos o escuchamos, debemos ser capaces de planificar nuestros movimientos y organizar nuestro comportamiento.

La terapia intenta, a través de actividades de estimulación, organizar los mensajes recibidos por el cerebro. Se dirige a niños que presentan síntomas como torpeza, dificultad para concentrarse, problemas de equilibrio.etc. Sin embargo, es aconsejable también para niños que presentan una deficiencia más marcada.

Una buena integración y organización de las informaciones sensoriales son necesarias para que un niño se desarrolle armoniosamente.

En la terapia, el niño será guiado a través de actividades que cambian sus habilidades para responder apropiadamente a la entrada sensorial y llevar a cabo una respuesta organizada y exitosa.

La terapia incluirá actividades que proporcionan estimulación vestibular, del equilibrio y los movimientos corporales; propioceptiva, de los receptores que perciben la posición de los músculos, la presión , la temperatura; y táctil y son diseñadas para las necesidades de desarrollo específicas de cada niño.

Las actividades también serán diseñadas incrementando gradualmente las demandas al niño para conseguir unas respuestas cada vez más maduras y organizadas.

El énfasis está en los procesos sensoriales automáticos que se dan en el transcurso de actividades dirigidas hacia una meta, más que en las instrucciones o en hacer ejercicios con el niño sobre cómo responder. Un aspecto importante de la terapia que usa el enfoque de la integración sensorial es la motivación de los niños que juega un papel crucial en la selección de las actividades.

La intervención en integración sensorial con niños pequeños se realiza sobre tres aspectos fundamentales:

 

  • Educación familiar: Debe entenderse cómo es el perfil sensorial del niño, para luego entrenar a los padres en la habilidad para captar las señales de advertencia e indicios que los niños suelen dar cuando un estímulo sensorial en particular es demasiado irritante, o cuando necesitan mayor intensidad del estímulo para poder orientarse hacia otro.
  • Modificación del ambiente: Graduar la cantidad y la intensidad de estímulos visuales, táctiles, auditivos que el ambiente ofrece de acuerdo con las necesidades individuales, y armar espacios para la calma, así como otros que brindan información sensorial de calidad, favorece una mayor regulación y participación.
  • Intervención directa. Las características más destacables de la intervención directa en integración sensorial incluyen la provisión de un ambiente rico en experiencias sensoriales, en el cual el niño es un activo participante. No se trata de exponer al niño a experiencias sensoriales artificiales, sino a aquellas que favorecen la producción de componentes naturales de la actividad.